
Creado por IIAP
martes, 19 de mayo de 2026 Actualizado el martes, 19 de mayo de 2026
En el Día Internacional de la Madre Tierra, que se conmemora cada 22 de abril, el Instituto de Investigaciones de la Amazonía Peruana (IIAP), entidad del Ministerio del Ambiente, recibió la visita de estudiantes del 5. ° grado de primaria del colegio n.° 60015 La Inmaculada, del distrito de Punchana. La fecha convoca a reflexionar sobre la necesidad de proteger la naturaleza y construir una relación más armónica entre las personas y el planeta.
Los alumnos, en compañía de su profesor Raúl Gómez, recorrieron la Sala de Culturas Amazónicas, donde conocieron la riqueza cultural de la Amazonía y la forma en que los pueblos han aprendido, por generaciones, a convivir con la naturaleza. La jornada incluyó dinámicas y juegos sobre el crecimiento de las plantas, sus fases y los procesos que permiten que la tierra produzca alimentos para las familias, frutos para el bosque y recursos esenciales para la vida.
La actividad también destacó un proceso silencioso, pero decisivo: la polinización. Con explicaciones didácticas, los estudiantes aprendieron que abejas, insectos y otros animales cumplen una función fundamental para que muchas plantas se reproduzcan y sigan dando flores, frutos y semillas.
Luego, la atención se dirigió hacia lo que muchas veces pasa desapercibido: el suelo. Los niños descubrieron que bajo sus pies existe un universo vivo, formado por microorganismos como hongos y bacterias, y por macroorganismos como lombrices de tierra y otros pequeños seres que cumplen un papel vital en la descomposición de la materia orgánica y en el equilibrio de los ecosistemas. Ese conocimiento les permitió reconocer que la Tierra no es solo el lugar donde habitamos, sino el sistema que hace posible que todos los seres vivan, se alimenten y se regeneren.
En el Día Internacional de la Madre Tierra, el IIAP recuerda que formar conciencia ambiental en las nuevas generaciones no es una tarea secundaria, sino una acción concreta para construir futuro. Porque solo cuidamos lo que conocemos, valoramos y sentimos como parte de nuestra propia vida.
